jueves, 15 de octubre de 2015

Sobre el paradigma de amor romántico











El otro día en una fiesta, Mithur y Mon estuvieron hablando de la idea de amor romántico y de cómo se traduce en las relaciones de pareja en el día a día. Ya sabes, esa concepción de que entre siete mil trescientos millones de personas en el mundo hay una que es perfecta para ti y solo para ti, y cuando la encuentres verás pétalos de fondo y sonarán trompetas y todo será perfecto y estaréis together forever y nunca tendrás ningún interés en nadie más y tal.




El problema no es la improbabilidad estadística, ni el pesimismo de creer que tal evento no sucederá jamás. Tal y como ellos lo explicaban, el problema surge cuando uno cree que efectivamente lo ha encontrado, y es esta relación que tienen. Tiene que ser así, o uno no se autorizaría a sí mismo a hacer ningún proyecto de futuro; pero cuando inevitablemente encuentra algún síntoma de que la historia no es tal y como pensaba, se fuerza a doblepensar y negar la evidencia en lugar de replantearse sus creencias. Cuando vemos algún síntoma preocupante en nuestra pareja o nuestra relación, preferimos no hablar del tema por si se nos rompe el cuadro; y cuando vemos un momento Oh-oh y tenemos que elegir entre ser felices y salvaguardar nuestra relación, nos aferramos a la relación con afán de mantener vivo el paradigma y ser la persona que creemos que debemos ser en lugar de la que somos o queremos ser (que ya ves tú, es un paradigma que nos han contado, ni siquiera lo hacemos por tener razón nosotros).

Seguro que cada uno puede pensar en sus ejemplos, pero Mon citaba el ejemplo de los celos: "tener celos es querer a mi pareja". El desarrollo de la idea funciona de la siguiente manera: "yo entiendo, racionalmente, que es imposible que mi pareja se sienta atraída por mí y solo por mí, y quiero que sea siempre sincera conmigo; pero el paradigma de amor romántico me dice que no debe sentirse atraída por nadie más, y por lo tanto quiero que me diga que solo me desea a mí y al mismo tiempo esté siendo sincera;asi que necesito generar una disonancia cognitiva, que en este caso toma la forma de celos, y tragármelos e incluso ver bien que mi pareja se los trague porque esta idea que nos hace infelices es un síntoma de que todo es perfecto -lo cual es a su vez otra disonancia cognitiva".

Mithur iba más allá y decía que, con el tiempo, mantener estos pensamientos contradictorios en la cabeza acaba llevando a comportamientos contradictorios -¿propios de una disociación, diría yo?-, lo cual puede derivar en infidelidades e incluso en maltrato. Mon añade que en ocasiones se da un desgaste por la ansiedad y la frustración de creerse atrapad@ en una relación insatisfactoria con una persona a quien no se admira y finalmente tampoco se respeta en exceso: ahí llegan los “El imbécil éste” o los “A ti lo que te pasa es que estás loca”. Uno no se ve haciendo esas cosas en principio, porque trata de encajarse a sí mismo en la idea de la persona que tendría que ser para formar esa relación irrealmente perfecta, reprimiendo un montón de instintos hasta creerse que verdaderamente nunca existieron; con lo cual no puede buscar formas de gestionarlos hasta que antes o después acaban por explotar de maneras incontrolables que en el fondo tampoco son lo que uno quería. Esto es perfectamente normal, casi nadie puede engañarse a sí mismo de manera consistente durante toda su vida.

Lo triste es que a muchos nos parece muy alienígena en el momento de oirlo, pero mucha gente nunca ha tenido la ocasión de plantearse ninguna otra posibilidad. Hace un par de años, una amiga matrona estaba dando una clase de educación sexual y dijo a todas las chicas que se dividieran: a un lado las que creían que el amor significaba sufrimiento, y al otro lado las que no. Todas, sin excepción, se pusieron del primer lado. Solo podemos concluir que mucha gente ahí fuera no entiende el amor tal y como lo entendemos mi amiga la matrona y yo, y estoy seguro de que les gustaría poder tomárselo como algo mucho menos agobiante.

Tal y como yo lo veo, crecemos siendo entrenados para obedecer autoridades externas por defecto. El sistema educativo, las religiones imperantes, todo nuestro entorno nos habla de que resulta moralmente encomiable y/o nos hará más felices la sensación de formar parte de algo mayor que nosotros mismos. Y yo no creo que sea el caso, porque solo uno mismo puede saber qué quiere realmente y la mejor ayuda no es la que nos dice qué querer sino la que nos ayuda a descubrir qué queremos (y por otro lado no creo que exista la moral como sistema de valores fijo ni tenga autoridad sobre el pensamiento individual, pero esa es otra historia), pero sí veo cómo la privación de responsabilidad derivada de seguir las decisiones de otros resulta inmediatamente reconfortante. Podríamos pensar en a qué ideologías acogernos, pero es un pensamiento que se traiciona a sí mismo porque si empezamos a cuestionar podríamos acabar por no acogernos a ninguna ideología en absoluto, así que acabamos por aceptar lo primero que nos viene dado frente a cualquier otra idea, para protegernos a nosotros mismos del trabajo de cuestionarlo y, peor aún, de enfrentarnos a la posibilidad de haber estado equivocados todo este tiempo y a la incertidumbre de necesitar perdonarnos a nosotros mismos y no saber cómo.



Sería muy cómodo encontrar una pareja que nos llenase completamente durante el resto de nuestras vidas. Muchos dicen haberlo encontrado, o al menos -siendo menos idealistas- sentirse lo bastante llenos como para mantener una relación monógama exclusiva durante muchos años y mantenerse genuínamente felices y emocionados con ello; me parece magnífico, me alegro una barbaridad por ellos y personalmente envidio su felicidad. Pero también la de otras personas que tienen otras configuraciones menos clásicas, y me consta que les funcionan. Ninguno de nosotros te va a decir cuál es la configuración de relación para ti, pero sí te agradeceremos que hagas un esfuerzo por ser realista y honest@ contigo mism@ y la gente de tu entorno respecto a qué quieres y no quieres de cada cuál, pensar en que no existes en el vacío y jugar con tus decisiones de pareja afecta a tu pareja, no tratar de encajar a una persona dentro de una idea y empezar a plantearte que quizás tus relaciones sean más un apoyo durante una fase de tu vida y menos un objetivo vital a tachar de tu lista.

Y que pienses más en tu propia felicidad. Porque te lo mereces.

Y tú, ¿qué opinas del paradigma? ¿Crees en él? ¿Opinas que debemos matizarlo? ¿Te has llevado algún desengaño?

lunes, 12 de octubre de 2015

Diccionario misógino: Momento Oh-oh














h-oh, momento: En palabras de Alfie Elkins,  "en toda relación condenada al fracaso siempre llega lo que llamo el momento Oh-oh, cuando llega un episodio que sabes que significa el principio del fin. Y entonces te paras y piensas "oh-oh, iceberg a proa"". Esencialmente tenemos un momento Oh-oh cuando nos damos cuenta de que hay una diferencia irreconciliable que va a impedir llevar nuestra relación con esa persona a donde planeábamos llevarla.




Lógicamente el qué constituye un momento oh-oh depende de cada cual: Para algunos puede ser un tema de ideología política o descubrir que la otra persona es -digamos- xenófoba, ver cómo su perro le rechupetea la cara, incompatibilidades en la cama, proyectos de vida diferentes... pero también depende mucho de qué expectativas nos habíamos formado respecto a esa persona. Lo fácil es pensar que un momento oh-oh viene de haberse emocionado y hecho ilusiones prematuras sin apenas haberla conocido, y en cierto modo siempre es así, pero fácilmente puede darse unos meses o un par de años dentro de la relación, cuando se ve que lo que creíamos que algo que había sucedido un par de veces acaba respondiendo a razones profundas y seguirá sucediendo, o nos damos cuenta de que un hábito de la otra persona nos molesta mucho más de lo que pensábamos, o de que una de las dos personas ha crecido y cambiado y determinadas cosas simplemente ya no funcionan.

Tal y como yo lo veo, una vez en un inconfundible momento oh-oh, y como con tantas cosas en la vida, lo más importante es no entrar en pánico. ¡Pero tampoco te quedes clavad@ al suelo esperando a que te arrolle el camión! Piensa, ¿cuál es el problema? ¿A qué lugares no te va a permitir llegar? ¿Puedes hablarlo con esa persona, y estás segur@ de que no tiene solución? A lo mejor es un aspecto que él/ella también detesta de sí mism@ y quiere tu ayuda para explorarlo y cambiarlo, pero no se atrevía a decirlo. Si no va a cambiar, ¿puedes mantener alguna relación con esa persona? ¿Hasta dónde creéis que encajaréis?

Una vez tomadas las decisiones pertinentes, la ejecución va a depender de si estamos ya en una zona peligrosa y tenemos que renegociar, o si todavía no hemos llegado hasta ahí y podemos simplemente recortar las expectativas y quedarnos donde estábamos. ¿Lo ves practicable? ¿Puedes cambiar de rumbo ahora mismo? Algunas veces vale la pena tirar de cámara de esterilización, proteger nuestras emociones por ahora y tal vez volver a intentarlo más adelante.

Y vosotros, ¿habéis tenido algún momento Oh-oh? ¿Cómo fue? ¿Cómo salísteis de esa?

viernes, 9 de octubre de 2015

Wonderwoman vs Catwoman










Un pequeño addendum a la entrada de ayer, por si no he sido lo bastante claro y porque me parece una forma más sencilla y visual de explicar la idea. El eje de lo que pretendo decir es que tenemos que arreglar a Wonderwoman, pero no a Catwoman. Catwoman no está rota.




Catwoman es un personaje sexualizado. Todos la conocemos: pivón petada de cuero, con escotazo, va por ahí con un látigo y a veces incluso tacones, habla todo el rato como si estuviese echando un polvo, roba y no mata para poder ser una chica mala pero no demasiado mala, además roba diamantes y cosas bonitas que queda bonito dibujar a su lado, en fin, sabéis de qué os hablo. El centro del personaje es la sexualización (ni siquiera es el sexo, a menudo no tiene sexo, pero lo sugiere todo el rato) y eso está bien. Catwoman es interesante a nivel narrativo en sí misma, porque es enriquecedor contar historias desde su punto de vista, es interesante como secundaria de Batman porque permite enfatizar el aspecto de autodisciplina de Batman, que se sobrepone o trata de sobreponerse al atractivo que ella ejerce sobre él, y en general hay un montón de historias chulas que puedes contar con y sobre ella. Y además, es un personaje que pone cachondos a muchos lectores y lectoras, y eso también mola mogollón. No queremos menos de esto. Hay un mercado para esto, y yo compro.



Chachi. Ahora, Wonderwoman... en origen era una dominatrix. Pero bueno. Es decir es una piva que se dedica a atar a gente con su lazo mágico que hace que tengas que decir la verdad. Vale, pero a día de hoy Wonderwoman funciona como icono de mujer fuerte. Es una princesa guerrera de una isla de no sé qué historia con griegos y, en fin, no es tan conocida y no se le da tanto bombo (y es una lástima) pero el caso es que es un personaje de acción badass que puede dar para muchas historias cañeras, y en general se la retrata como una mujer seria y firme, a veces más razonable y a veces más borde y militarizada, pero nunca tiene tiempo para los dramas de nadie ni pararse a pensar en qué piensas sobre ella. ¡Y eso mola! Y la percepción por parte de mucha gente que conozco es que funciona como símbolo de que puedes ser mujer y fuerte al mismo tiempo, y puedes enfadarte y hacer que otras personas teman por su integridad física. Eso es estupendo, y también es bueno que haya iconos así para que determinadas personas puedan verse identificadas con la misma facilidad con la que yo me vi identificado en otros personajes, y luego desde ellos pude saltar a, por ejemplo, Wonderwoman. El problema es que el diseño actual de Wonderwoman lleva...




...Bragas con estrellas. No es coña, este es el diseño actual canónico de DC en dos mil quince. Y lo que me molesta no es que vaya en bragas, las chicas en bragas están genial, el problema es que es incoherente con el personaje, y por lo tanto lleva el mensaje implícito de que es normal y esperable que cualquier mujer debe ser un pivón sexualizado. No tiene sentido que ese personaje elija llevar esa ropa, que no es útil para sus propósitos, salvo por resultar atractiva a los hombres mientras hace su trabajo de patear culos. Y cualquiera puede crear algún recurso de trama para obligarla a llevar esa ropa y no taparse, pero en el mundo exterior el traje de Wonderwoman crea un conflicto de intereses a la hora de emplearla como icono de mujer fuerte. Si una persona seria e inteligente que se está jugando el pellejo todo el día es tan irresponsable como para llevar ese escotazo y trabajar sin pantalones, y luego una chica del mundo real la usa como símbolo de una versión aún más fuerte y borde que ella, lógicamente los demás podremos esperar que esa chica real también entienda como natural el sexualizarse siempre y en cualquier contexto. Y si creamos una sociedad en la que un tío crece y vive solo con estos marcos de referencia, es lógico esperar que luego al salir al mundo exterior espere que las chicas de verdad también se pongan en bragas todo el rato. Mientras entendamos que es una fantasía, todo va bien, pero cuando todas las expresiones mediáticas están sexualizadas, se interioriza el pensamiento de que la sexualización debe ser la norma y es un pensamiento con el que no estoy de acuerdo, y que no quiero que se siga emitiendo.

Creo que tenemos que reorientar a Wonderwoman, y crear más historias con personajes femeninos no sexualizados y bien construídos (recomiendo Steven Universe a todo el mundo todos los días, en parte por eso, pero en parte porque además es una serie cojonuda. En serio. Ved Steven Universe). Por ejemplo, hubo un diseño de Wonderwoman con pantalones y cazadora:



Que bueno, va súper ceñida y lleva escote pero al fin y al cabo estamos hablando de un cómic de superhéroes así que tenemos que adaptarnos al lenguaje y hey tampoco pidamos milagros de la noche a la mañana. Esto me parecía un avance muy importante. Por algún motivo no caló, pero bueno es un paso. Creo que para la próxima peli le quieren poner algo más como una armadura:


Que como armadura me parece un poco ridícula, pero hey al menos no son bragas con estrellas. Es un avance. Personalmente me gustan los diseños de un fan artist llamado Stjepan Sejic aka Nebezial (¿por qué no estamos dando a este hombre un trabajo en DC?) que, además de ese cómic de lesbianas sadomasoquistas que no vas a admitir que lees (y deberías), tiene su otra cuenta en la que hace dibujos de superhéroes y movidas y en el caso de Wonderwoman, sus diseños oscilan entre la falda de pseudoarmadura;



A ya directamente chaparla en metal:



Que me mola mogollón, pero podríamos discutir que rechina más en un cómic de superhéroes y podemos buscar un punto intermedio. Pero más importante aún que su ropa, fijaos en cómo la hace grande y musculosa, y cómo su lenguaje corporal es mucho más amenazante. ¿No os parece que este aspecto funciona mucho mejor como arquetipo de personaje badass que este?




(Por cierto, a cuento de esto, la Hawkeye Initiative es hilarante por momentos, echadle un ojo).

Y entendedme, esto no significa que no crea que se puede sexualizar a Wonderwoman en un momento dado, sin renunciar al icono, siempre y cuando no alteremos el personaje central. Todo cabe. Una vez establecido como personaje coherente, si después hacemos un fanfiction o un mundo paralelo o una historia con un psíquico o un cambiaformas o simplemente la tía se pone cachonda y aparece en bragas y pone una actitud provocativa y sexualizada, ¡eso también mola! Porque ahí entendemos que es una fantasía, o que está en unas circunstancias diferentes, y no tenemos que negar la sexualidad del personaje ni privar al lector de tebeos con chicas en bragas de lo que, insisto, no me quiero desprender (el problema de desvestir a Samus al final del Metroid no es que aparezca una versión sexualizada de Samus, es que estamos sexualizando gratuítamente a la Samus canónica). Cuando entendemos que es una historia fantástica de una chica en bragas tiene menos consecuencias en el mundo exterior que cuando subcomunicamos que todas las mujeres siempre deberían ir en bragas.

Y luego, por otro lado, necesitamos más personajes femeninos no sexualizados (y masculinos sexualizados, probablemente) al margen de Wonderwoman, para poder crear un marco de referencia más neutro y que represente mejor el mundo en el que queremos vivir. O al menos, en el que yo quiero vivir.

En resumen, creo que no debemos temer ni rechazar la sexualización, pero tenemos que encontrarle su lugar. El interés por la sexualización viene de instintos enterrados en nuestra psique a niveles a los que no creo que podamos ni sea buena idea ni tengamos realmente motivos para acceder, o al menos yo no quiero acceder. 

O volviendo sobre lo de ayer, estoy dispuesto a no hacer promociones a las chicas en bikini en mi gasolinera por el momento, para no aprobar y promover discriminación real, para poder vivir en una sociedad en la que el nivel de discriminación sea tan bajo que no resulte dañino hacer esa promoción, y entonces hacerla. Pero a lo que no creo que sea buena idea renunciar, ni ahora ni luego porque en el fondo es también discriminación, es a expresiones mediáticas sexualizadas pero con un nivel de coherencia aceptable, como las robopornochachas en el anuncio de maquinillas de afeitar o, para el caso, Catwoman.



Miau.

jueves, 8 de octubre de 2015

Sexismo vs Sexualización












El antisexismo está de moda. Creo. Obviamente yo tengo un sesgo, tanto en qué cosas me llaman la atención, como de qué amigos hago o en qué enlaces pasan mis amigos a ese tío que tiene un blog rosa llamado Misoginia. Pero con eso y con todo, veo mucha más conversación al respecto que hace  un par de años, veo que los medios y la opinión pública se paran a analizar si algo es o no sexista con  mucha más frecuencia, Hollywood está al fin empezando a plantearse hacer películas protagonizadas por mujeres -iban siendo horas-, mogollón de canales de YouTube se están parando a hacer videos específicos sobre el tema, e incluso el mundo de los videojuegos, que es particularmente retrógrado porque lo construimos un puñado de varones heterosexuales adolescentes huyendo del rechazo -en parte- de las chicas, empieza a recibir fuertes críticas desde dentro y fuera, especialmente ahora que el ocio fantástico se está abriendo más que nunca, señalando que lleva desde su concepción y a día de hoy sigue reforzando una serie de conductas sexistas pensadas para decir a su público lo que quieren oir, y evitando que crezcan o que entre gente nueva al medio, lo cual a su vez está generando muy fuertes repercusiones.




Está de moda, como digo, y  eso es cojonudo: la igualdad de género lleva toda la vida siendo un área a mejorar en la sociedad, y en los últimos tiempos era un aspecto de la sociedad que se estaba quedando muy, muy atrás respecto a otros progresos que, gracias a Dios, hemos ido haciendo. Y es una locura, porque mucha de esta discriminación es invisible para los hombres, tanto porque no nos la encontramos (no vemos cómo le soban el culo a nuestras amigas y familiares en el súper, por ejemplo) como porque nos la encontramos, pero no sabemos reconocerla. Y uno se pregunta cuántas cosas que ve y hace y piensa al día son en realidad sexistas... y cuáles no.

A la hora de la verdad, todos tenemos nuestras propias motivaciones para expresarnos, de algunas somos conscientes y de otras no; y antes de tener discusiones al respecto -y creo que debemos tenerlas para reflexionar entre nosotros y para que nuestras ideas lleguen a oídos de las personas que crean el contenido que podemos querer o no querer cnsumir-, es responsabilidad de cada cual el hacer un análisis de cuál es su opinión y por qué. Si no, corremos el riesgo de apoyar a gente con la que no estamos totalmente de acuerdo solo porque están en contra de algunas cosas que a nosotros también nos parecen mal, o de no atrevernos a llevar la contraria a alguien porque son una mayoría aplastante, o porque son una minoría discriminada, o porque no estamos totalmente a favor o totalmente en contra pero no sabemos en qué.





Así pues, voy a intentar construir un baremo personal de qué considero aceptable y qué no, para mí y para el mundo en el que vivo, y por qué. Es mi primer intento, dadme algo de cancha, pero creo que es una actitud que creo que deberíamos tener todos. Y pido disculpas de antemano por poner muchos ejemplos relacionados con los videojuegos, pero es un mundo que conozco mejor que otros, en el que los ejemplos son muy claros y sobre el que hay mucha conversación últimamente y por lo tanto tengo fresco:

  • Cualquier tipo de vejación o falta de respeto, voluntaria o involuntaria, o cualquier tratamiento condescendiente hacia otra persona está siempre fuera de lugar. Evidentemente. No es una actitud que queramos extender, porque no es algo que queramos que los demás aprendan a ver y reproducir.
  • Negar una oportunidad, digamos, laboral a otra persona (o recortarle las condiciones, etcétera) en base a su sexo es totalmente arbitrario y, por un lado, no creo que nadie quiere que le nieguen oportunidades por motivos arbitrarios, y por el otro lado creo que todos queremos que la gente en la que nos gastamos nuestro tiempo y dinero esté escogida en base a su capacidad. Imaginaos que hubo una persona que podría haber encontrado la cura contra el SIDA y no le dieron el laboratorio por haber nacido mujer (o en Angola). Menuda estupidez, ¿no? Vaya pérdida para la humanidad.
  • Una cultura en la que un sexo puede tener varias parejas del otro sexo, que monta rituales en los que se maquillan el cuerpo entero y bailan para llamar la atención y son escogidos como ganado: No puedo negar que la perspectiva me parece muy muy divertida y, si encontrase un lugar donde gente razonable como yo se prestase a ese juego, iría corriendo. Como juego. (En el fondo iría tanto a bailar como a ver cómo bailan las chicas). Tal y como yo entiendo las relaciones, no veo cómo eso puede ser una forma útil de encontrar pareja, pero a saber cómo se lo gestionan entre ellos.
  • Terminar un videojuego de acción y que, como premio, la protagonista se quite ropa en contra del espíritu del juego y el personaje: No solo está completamente fuera de lugar y me saca de la experiencia del juego, sino que establece un juicio de valor absoluto para la sexualización (absoluto porque no viene a cuento), de manera que normaliza el paradigma de que la sexualización es siempre positiva para todo el mundo, y que las mujeres se saquen ropa es normal, bueno y justamente merecido por el esfuerzo del jugador (que es varón heterosexual, evidentemente, porque los varones heterosexuales somos el centro del mundo y el resto de la gente no debe ser tomada en consideración). Es decir, no. Mal. No quiero que se promueva este mensaje.



  • Una gasolinera en Ucrania que ofrece descuentos a las clientas que vengan a repostar en bikini: Ah, ves, esto es un chiste sexista. Pero me ha hecho reir (y ver fotos de chicas en bikini) y ha ahorrado dinero a gente y mucha gente se ha echado unas risas. Y aquí empieza la parte controvertida: me gustaría que este nivel de sexismo fuese más aceptable de lo que, viviendo en el mundo en el que vivimos, puede ser. Me explico:
    • Me gusta ver chicas en bikini. Me gusta verlas en imágenes, me gusta verlas en la vida real, me encantaría verlas accidentalmente por la calle o en una gasolinera. Y si estuviese trabajando en la gasolinera, ya apaga y vámonos. Tenemos que establecer una cosa: las chicas ligeras de ropa son una cosa que, a muchos -y muchas-, nos hace sentir bien. Alude a partes de nosotros que nos hacen disfrutar al experimentarlas nosotros y  al compartirlas con otra gente, y pueden hacer disfrutar a los demás y no tienen nada de malo (y además no podemos elegir no tenerlas).
    • No deja de ser una promoción sexista: hay un juego de poder derivado de que la gente de esa gasolinera está, esencialmente, pagando a mujeres anónimas para que se quiten ropa, y aún encima hay gente que accede. Pero tiene que ser sexista para ser gracioso; si no, no nos reiríamos tanto (aunque las chicas en bikini seguirían molando, más sobre eso luego). Al fin y al cabo, cada día estoy más de acuerdo con la idea de que el humor viene de la disonancia de "esta persona es idiota, pero podría quererle".
    • Sin embargo, creo que es razonable asumir que en el fondo ninguna de las clientas en bikini fueron por llamar la atención, ni realmente por el dinero, ni por ningún instinto de sumisión. El descuento es una excusa para hacer algo que, creo que podemos asumir, simplemente les pareció gracioso.
    • Así pues, es sexista, más o menos en la medida en la que Humor Amarillo es racista. Y si educásemos a la gente en que las personas son personas y no es buena idea discriminarlas y por qué, y normalizásemos ese pensamiento, no habría problema en hacer algo que todos entenderíamos como una coña, del mismo modo en el que mis colegas y yo podemos hablar de que un negro en la nieve es un blanco perfecto pero luego no vamos discriminando a la gente por ser negra. El problema es que mucha gente, demasiada gente, lo ve como algo normal y lo usan para reforzar su patrón y luego ir por ahí discriminando a los demás. Y es por eso que da problemas el hacer este tipo de chistes, así en abierto. Y lo entiendo, pero me parece una lástima.


  • Un anuncio de cerveza con una modelo sexualizada: Me parece corto de miras por parte de los anunciantes, que pretty much están enfocando su producto a un target y no atrayendo a muchas compradoras potenciales, y contribuye a normalizar el concepto de que las mujeres son anunciantes y servidoras en lugar de consumidoras, pero este mensaje a menudo está mucho más en el entorno que dentro del anuncio, no tengo tanto problema con el anuncio en sí.
  • Un anuncio de maquinillas de afeitar con una modelo sexualizada: Esto me parece mucho más aceptable. Al fin y al cabo, a la mayoría del público objetivo de la maquinilla de afeitar nos va a llamar la atención. A muchos hombres nos gustan las mujeres sexualizadas -y sí, a muchos nos gustan las mujeres sexualizadas con actitud sumisa-. Y esto no es algo malo, ni algo por lo que debamos pedir disculpas ni algo que, hasta donde yo puedo ver, deba parar.
  • Un anuncio de maquinillas de afeitar con una robot sexualizada: Mismo caso que arriba, solo que me parece más aceptable aún en cuanto a que una robopornochacha me parece que no hace daño a nadie per se. Y en el fondo, una pornochacha tampoco. Una esclava sexual sí es un problema, y no saber distinguir una persona de la calle de una esclava sexual también; pero si la solución estuviese en eliminar los iconos sexuales los islamistas no se pondrían burros mirando los tobillos de las chicas, ni los japoneses viendo nucas. No podemos destruir ni detener el rock instinto, lo único productivo que podemos hacer es aprender a dirigirlo.
  • Un videojuego que ofrece un contenido descargable, o una opción, con modelos femeninos sexualizados: ¡Esto me parece bien! Ya puestos, sería genial que ofreciesen más variedad; pero puestos a jugar a un videojuego, en un momento dado puedo querer jugar con un modelo que además me ponga cachondo. Ni siquiera me parece que tenga por qué ser sexista, la sexualización y el sexismo no son sinónimos. No tengo por qué querer exportar esta actitud a las personas reales del mundo real. Si además me ofrece personajes femeninos no sexualizados, y personajes masculinos sexualizados y no sexualizados y furries y robots y demás como hace, digamos, League of Legends o -discutiblemente- Tekken, pues mejor que mejor.


  • Un videojuego sobre chicas tetudas jugando al voley playa: Uuuuuh tengo una sonrisa de oreja a oreja ahora mismo. Creo que todos podemos entender que esto es una fantasía. Y aunque veo cómo ayuda a normalizar el paradigma en el que muchos hombres no se paran a pensar en que detrás de las tetas de las mujeres de verdad sí hay una persona, no creo que podamos culpar a estos ejemplos tan obvios del mismo modo que no podemos culpar al Carmageddon de que alguien coja un coche y atropelle gente o al Doom de que alguien coja un arma de fuego y empiece a pegar tiros a la gente. Y sí, es la realización de una fantasía inmadura, pero también lo es Pacific Rim y me mola mogollón.
    • Esto no significa que no entienda por qué despierte más alarmas. Volviendo a lo de antes, a nadie se le ocurre meter el coche en la acera y empezar a arrollar gente mientras que sí que muchos se convierten en animales al ver chicas monas por la calle y da miedo la sensación de poder estar autorizando eso.
  • Hacer un álbum de Pinterest con fotos sexualizadas de chicas, muchas de ellas con actitud sumisa: Si mi tocáis eso pueden rodar cabezas. He dicho :) (Bastante tengo con lo de no poder poner fotos con pezones, pero eso es una discusión para otro día).
Podría seguir poniendo ejemplos (un día hablamos de pelis si queréis) pero creo que se ve la pauta. En definitiva, ya por fin, las conclusiones que saco de todo este tipo de conversaciones son que:
  • Si disfrutas de la sexualización, como es mi caso, está te interesa crear un entorno en el que sea aceptada como opción por todos, sin que nadie se asuste con las consecuencias sociables.
  • Dado que muchos de nosotros no podemos elegir no alterarnos con la visión o idea de las mujeres, no tiene sentido avergonzarse de ello, ni tratar de reprimirlo. Me gustaría que se aceptase como algo normal el que yo entraba a trabajar con otra cara cuando había una chica mona de ojos verdes y sonrisa bonita abriéndome la puerta de la oficina. Ya que el instinto está ahí, bien podemos buscar maneras de explorarlo sin molestar a los demás, para poder permitirnos disfrutarlo, y atacarlo va a hacer que nos ericemos. Necesitamos aceptar que esto también es una parte de nosotros y necesita un espacio, y buscar y crear los mejores espacios que podamos darle.
  • Si crees en la igualdad de género, como es mi caso, te interesa apuntar bien a  la hora de decidir a qué te estás oponiendo y por qué, o corres el riesgo de empezar a poner en tu contra a gente que también quiere la igualdad de género, haciéndoles sospechar que, por ejemplo, a muchos niveles te comportas como una resentida que envidia la atención que reciben otras personas que, en tu opinión, no merecen (otro día ya si eso hablamos sobre que las apariencias importan). Aunque supongo que es un tema de cuáles son tus prioridades.
  • Autodeclararme feminista, como la mayoría de las cosas terminadas en -ista, no me funciona porque, aunque entiendo la fuerza de las ideas simples, para algo tan importante y descentralizado implica que mucha gente que no conozco altere la definición de mi propia ideología, promueve los prejuicios y en general es tela de incómodo porque requiere que pase mucho tiempo dando explicaciones y, total, para qué. Mi ideología es ser buen tipo.
  • La censura suele ser mucho menos efectiva que la educación, y dejar que cada uno se cree su propio sistema de valores y vaya filtrando en función de qué le hace más feliz a él/ella y la gente a su alrededor. Además, nada te asegura que tu criterio para censurar no esté sesgado también.
Bueno, este es mi criterio, y solo hablo por mí y no por el resto de autores del blog. Sé que puede parecer que acabo de plantar un muro de texto por no renunciar a las tetas y viene a ser un problema del primer mundo, pero creo que es una muestra más de una actitud muy sana y además probablemente sea un tema más serio de lo que parece, y en cualquier caso viene a ser la cristalización de muchas conversaciones que he ido teniendo últimamente y creo que es un mensaje que no se está diciendo lo suficiente, en un momento en el que este tema está más en boga que nunca, y creo que precisamente ahora es el momento de replantearnos qué estamos diciendo para poder darle la dirección adecuada.

(Además me he quedado agustísimo. No lo sabéis bien).

Así que, ¿cómo lo véis vosotros? ¿Tenéis algún punto de vista diferente respecto a mis baremos? ¿Hay algún hito que os parezca importante añadir, o divertido discutir?

lunes, 5 de octubre de 2015

Diccionario misógino: Conversación Pimpinela











"Por eso vete 
olvida mi nombre 
mi cara, mi casa 
y pega la vuelta "





impinela, conversación: Aquella conversación en la que nadie se va a ir, pero las dos personas parecen a punto de salir corriendo en direcciones opuestas agitando mucho los brazos.

Drama que conducirá a más drama y no necesariamente a un final feliz tras el drama. Sorprendentemente sus efectos conllevan a más dependencia y más dolor de cabeza porque se relaciona emocionalmente con más intimidad.

Si no hay sexo previo, huye, puede que sólo sea una relación pimpinela en la que únicamente hay drama. Pero si te quedas lo entendemos ;) Implican un alto esfuerzo que podríamos relacionar con una posible alta rentabilidad del esfuerzo. ¿Pero merece la pena?

jueves, 1 de octubre de 2015

El lobo de Tex Avery











El otro día agregué a Facebook a una chica que hablaba de un señor basurero y su verborrea nocturna a la hora de lanzar piropos no solicitados, así en alto por la calle. Expliqué mi planteamiento entonces, pero en Facebook estas cosas se pierden como lágrimas en la lluvia y es un tema que acabo de caer en que nunca hemos tratado en Misoginia. Tenemos que hablar de por qué no podemos permitir esto.




Yo soy el tipo de tío al que se le van los ojos detrás de las chicas monas que se le cruzan por la calle y me altero un poco y sé que se me nota un poco más de lo que me gustaría. He tenido trabajos aburridos en los que veía gente pasar por la calle todo el día y me ponía malito, y en primavera algunos días la cosa estaba como para tumbarme en una camilla y llevarme al hospital. Conozco la sensación. También sé lo que es tener inseguridades con  respecto a las chicas y sobrecompensar exagerando, y tener meteduras de pata tontas y meteduras de pata feas, y puedo entender que en un contexto como puede ser una obra en el que todos están tan aburridos y salidos (y asustados) como uno, un gesto aparentemente valiente tenga una recompensa social entre los tipos de su curro que ve cada día y que ni se le pase por la cabeza el estar causando algún daño real a la transeúnte en cuestión. Puedo entender todo eso. En el fondo, el obrero no lanza piropos a la chica por la chica, nadie espera que la chica se gire y sonría y diga "¡vaya gracias, me alegro de que te gusten mis piernas! Pues abren a las ocho, guapetón, si quieres te dejo aquí mi número y hablamos" sino para autoconvencerse de que podría hablar a la chica a tono normal en una situación en la que no tuviese los andamios como protección y a sus compañeros como coristas. O algo parecido. Es decir el pobre obrero está asustado y perdido y falto de herramientas y no sabe otra forma mejor de relacionarse contigo.

Pero no vale.

No puedo decir que sepa lo que es ir por la calle y que me estén tirando piropos. Bueno sí, porque vivo en una calle llena de prostitutas, pero no es lo mismo y además es solo en esa calle y además llegado un punto la mayoría saben quién soy y me ignoran... pero si  estuviese expuesto a que fuese así cada día, en cualquier momento, en cualquier calle, así por las risas, creo que me sentiría invadido de cojones. Y además eso me forzaría a estar poniendo mala cara todo el tiempo, porque puedo entender también que si permito eso, el umbral de lo admisible baja y las faltas graves se convierten en leves y siempre habrá gente dispuesta a forzar; y además de día es molesto pero de noche en una calle no principal con alguien más corpulento que yo que ya está demostrando no tener mucho sentido del respeto por mí... yo creo que es muy normal tener miedo en una situación así.

Esto se traduce en que, por un lado, mucha gente de mi entorno y el tuyo vive estresada, agobiada y asustada en general cuando van por la calle, y no es una influencia que queremos en nuestro día a día porque afecta a todo lo que hacen y dicen y cómo se relacionan y da forma al mundo en general. Por otro lado, yo particularmente soy un varón heterosexual con unas hormonas que cualquier día arrancan a alguien la cabeza de un mordisco y  una personalidad más bien dominante, y un montón de gente de mi entorno y el tuyo me personalizan involuntariamente como una amenaza y una molestia potencial (y si además trabajase en la construcción, apaga  vámonos), y puedo entenderlo pero me parece un mojón por el que no quiero pasar. Esto tiene que terminar. Vamos a comportarnos como personas porque yo estoy harto de que me traten como un perro por culpa de cuatro tarados que no se saben comportar.




Y no es que no haya contribuído alguna vez. Todos somos culpables. Claro, en privado es una cosa, si estoy en mi casa y tengo la suerte de ver pasar una morena guapa pues tampoco me voy a contener, ella sabe dónde se ha metido; pero el día que me encontré una colega en el metro y le grité "¡esa morena GUAPA!" en vez de decir "hola Laura, estamos aquí" la pobre no sabía dónde meterse, y la verdad es que yo me reí mucho en el momento y realmente iba sin ninguna malicia pero en retrospectiva, aunque yo sé que es mi amiga y ella sabe que es mi amiga, el tipo de dos asientos más allá en el metro o el basurero que está pasando por delante ni lo sabe ni le importa ni lo querría ver realmente; y Laura, que en casa a lo mejor me hubiera dicho jiji-jaja-eresidiota, no puede permitirse no enfadarse conmigo (o al menos no torcerme el gesto) para que el resto de la gente que no es ni ella ni yo ni nuestros colegas no piensen que a lo mejor eso de acosar a la gente no está tan mal.

Esto no significa que debamos ponernos bozales ni avergonzarnos de nuestros instintos. Yo estoy encantado con mis instintos, y soy el primero en mosquearse cuando intentan quitarme mis caramelos (más sobre eso la semana que viene), pero tenemos que aprender a aplicarlos.

Entonces, ¿qué hacemos? Bueno, yo creo que todo cambio externo empieza por un cambio interno. Si empezamos a ser conscientes de nuestras acciones y del efecto que tenemos en los demás estaremos avanzando mucho respecto  a un montón de generaciones de gente que simplemente nunca llegó a aprender una comunicación mejor. Si además desarrollamos buenas relaciones, y no damos nuestra aprobación a los que se pasan de listos, podemos hacer que algunos empiecen a plantearse si está atrasando más de lo que adelantan. Lo ideal sería que los wolf-whistlers, que les llaman en inglés, aprendiesen a hablar con las mujeres de manera normal para no recurrir a medidas desesperadas que les lastran más de lo que les ayudan. Tratar de enseñarles es un proyecto ambicioso en el que, además, los vamos a tener en contra en cuanto a que implicaría sacarles de su zona de comfort, pero poco a poco podemos ir marcando una diferencia.

Por otro lado, si eres una chica y alguien se pasa de listo involuntariamente, entiendo que no te pongas a dar una lección a un obrero subido a un andamio, pero estoy seguro de que hay ocasiones en las que realmente tienes la suficiente confianza con él y la oportunidad de explicarle lo que está haciendo, así que probablemente sería útil que intentases ponerte en su lugar y ayudarle a darse cuenta.

Bueno, al menos esto es lo que yo veo desde aquí. ¿Cómo lo véis vosotros? ¿Por qué creéis que la gente se pasa? ¿Es tan malo como lo pintan? ¿Qué podemos hacer al respecto?

jueves, 24 de septiembre de 2015

Patata











Ella: ¿Qué ha pasado?


Yo: (Pausa dramática) Oye, err...
Ella: ¿Qué? Dime.
Yo: ¿Te puedo sacar una foto?
Ella: NO.
Yo: ¿Seguro?
Ella: MANU.
Yo: Créeme que si te vieras ahora mismo, desde aquí, querrías sacarte una foto.
Ella: QUE NO.
Yo: ¿No tienes una cámara por aquí?
Ella: ¡MANU!
Yo: Vale vale perdona, vuelvo.

Aquel instante no deja de ser mío para siempre, pero hay días en los que verdaderamente me gustaría aprender más sobre fotografía. La idea de desperdiciar según qué imágenes me corroe por momentos. O a lo mejor después me pasaría como a Sean O'Connell.


"If I like a moment, for me, personally, I don't like to have the distraction of the camera. I just want to stay in it".

En cualquier caso no estaría mal poder elegir. Y a vosotros, ¿os ha pasado alguna vez? ¿Os habéis salido con la vuestra alguna vez? Contadme cómo.

(Y tú, si alguna vez lees esto, que sepas que te has perdido una fotaza. Ojalá tengas más ocasiones de que te la saquen).